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MOMENTO HISTÓRICO EN LA HAYA

4 de julio de 2024

El jueves 4 de julio de 2024, el decreto fue firmado y sellado por Jack van der Tang.

Este decreto es una declaración bíblica de los derechos de propiedad de la tierra de Israel basada en la Biblia, la Palabra de Dios.

Este decreto fue entregado al Tribunal Internacional de Justicia en el Palacio de la Paz.

Un acto que no parecía humanamente posible, pero que, gracias a las oraciones de los numerosos intercesores de todo el mundo, se hizo realidad.

El decreto fue entregado en nombre de la LIGA DE NACIONES CRISTIANAS Y PUEBLOS INDÍGENAS, en proceso de constitución.

Durante la ceremonia de colocación del sello se hicieron sonar 70 shofares y se rezó para que el mensaje de advertencia a los jueces fuera recibido.

Una unidad especial de líderes de todo el mundo

Líderes cristianos, pastores, intercesores, etc. de 45 países estuvieron presentes durante El Juicio. Había un profundo sentimiento de que si su nación votaba a favor de la partición de la tierra de Israel, del reconocimiento de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital, Dios les juzgaría. Todos esperaban que la CIJ emitiera un veredicto negativo. El espíritu de Amán, el espíritu del antisemitismo, reina en la CIJ, pero también en la CPI.

Visita al Palacio de la Paz

Tras firmar el decreto y estampar el sello, un grupo de 55 líderes se dirigió en autobús, con fe, al Palacio de la Paz. Amaneció un momento sagrado y especial. Todo se filmó en directo y se proyectó en la pantalla del Foro Mundial, donde estaban los rezagados. Tras nuestra llegada, la visita fue inicialmente denegada y, tras la insistencia de Jack van der Tang, hubo contacto telefónico y sólo se permitió a Jack van der Tang ir al Palacio de la Paz. Mientras el grupo se quedaba y rezaba en la puerta del Palacio de la Paz, Jack der Tang fue recibido.

Allí explicó parte de lo que había ocurrido en el Foro Mundial y del decreto firmado por algo menos de mil personas.

El lunes se envió por correo electrónico una carta oficial en la que se informaba de que el decreto había sido recibido y anotado por el secretario de la CIJ.

De nuevo, un milagro porque había "voces" que creían que el decreto no sería aceptado.

Cuando Jack van der Tang abandonó el Palacio de la Paz sin un decreto, se produjo una tremenda ovación en el Foro Mundial. Dios había abierto una puerta, sólo el Todopoderoso puede hacerlo.

El lunes se envió por correo electrónico una carta oficial en la que se informaba de que el decreto había sido recibido y anotado por el secretario de la CIJ.

Una llamada a los creyentes de todo el mundo

El Juicio ha aportado a los creyentes de todo el mundo un profundo sentido de seriedad sobre la partición de la tierra de Israel y el reconocimiento de un Estado palestino.

En el Nuevo Testamento, Yeshua describe en Mateo 25 acerca de las naciones de cabras y ovejas.

Las naciones serán juzgadas por su actitud hacia Israel.

Se trata de un tema desconocido para muchos cristianos, pero totalmente en consonancia con el Tenach, el Antiguo Testamento.

La comprensión de que lo importante no son nuestras propias ideas o juicios, sino lo que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob dejó escrito en la Biblia.

Cuando Jack van der Tang abandonó el Palacio de la Paz sin un decreto, se produjo una tremenda ovación en el Foro Mundial. Dios había abierto una puerta, sólo el Todopoderoso puede hacerlo.

La ceremonia de la firma fue un profundo momento de solidaridad y dedicación. Cuando se firmó el decreto, se elevaron plegarias invocando bendiciones para Israel y pidiendo que la sabiduría y la justicia prevalecieran en los pasillos del poder. El ambiente era de reverencia y esperanza, y los participantes expresaron su inquebrantable apoyo a Israel y su deseo de una resolución pacífica de los conflictos de larga data.

Un llamado a la comunidad global

Esta reunión histórica y la presentación del decreto sirven como un llamado a la comunidad global para que reconozca y apoye el derecho de Israel a la paz y la seguridad. Destaca el papel esencial que pueden desempeñar las iniciativas basadas en la fe en la promoción de la justicia y la paz en el escenario mundial. El decreto no es sólo un documento; es un testimonio del compromiso duradero de los líderes e intercesores cristianos de apoyar a Israel en su búsqueda de la paz.

Avanzando

La esperanza es que este decreto inspire a otras naciones y organismos internacionales a tomar medidas significativas para garantizar la seguridad de Israel y fomentar un entorno donde la paz pueda florecer. La reunión en La Haya es un recordatorio de que, a través de la unidad y la fe, se pueden lograr grandes avances hacia el logro de una paz y una justicia duraderas.

En conclusión, la presentación del decreto sellado en La Haya es un evento histórico que subraya el profundo compromiso de los líderes cristianos y defensores de la paz para apoyar a Israel. Es un poderoso testimonio de la creencia de que a través de la oración, la unidad y la acción decidida, un futuro más brillante y seguro para Israel no sólo es posible sino que está a nuestro alcance.